Limpiar alfombra

Limpiar alfombra

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Además tenemos servicio de almacenamiento GRATIS para que no te moleste tu alfombra en todo el verano. La tendrás en casa cuando la necesites.

Deben durar toda la vida; por consiguiente, compensa conservar a las alfombras con los cuidados que se merecen.

Estos complementos decorativos en el hogar destacan por su poder de aislamiento térmico y acústico. El tejido tradicional de las alfombras es la lana, aunque hoy existen sus variedades sintéticas que aportan mayor solidez a la lana con la mezcla en sus componentes: fibrana y fibras sintéticas.

Las alfombras de fibras sintéticas son resistentes, suaves y de conservación fácil; si están elaboradas sobre soporte sintético, se las puede colocar en los cuartos de baño. La duración de las de pelo de cabra o de vaca, con mezcla de fibrana o sin ella, es variable.

Las fibras vegetales (algodón, coco, rafia, sisal) son de mayor fantasía, más baratas, aunque menos sólidas.

 

Para su conservación

Cualquiera que sea la materia de que esté hecha la alfombra, no se debe sacudir sujetándola por los extremos. El mejor modo de limpiarla, es golpearla por el revés con una paleta de mimbre, para lo cual se apoya a caballo sobre un borde cilíndrico (barandilla del balcón o de la escalera).

Es necesario proteger las alfombras de lana contra la polilla, que ataca sobre todo las manchas o laspartes sombrías. Para ello, basta cambiarlas a menudo de sentido. Antes de efectuar un viaje, se deben limpiar las alfombras y rociarlas con abundante paradiclorobenceno (cualquier producto antipolilla mejor la naftalina) y, si se trata de una ausencia prolongada, entonces enrollarlas y envolverlas en papel de embalar o de periódico.

Limpieza y modo de reavivarlas

Cuando las alfombras de lana o de pelo animal están poco sucias, se pueden limpiar a base de un producto en polvo o líquido o una espuma seca, que se venden en el mercado, siguiendo rigurosamente las instrucciones para su uso. Es conveniente operar en superficies pequeñas, aclarar sin mojar demasiado y secar después con un trapo seco y limpio. También se puede emplear agua con un poco de amoniaco (una cucharada de este producto por cuatro de agua). Si están muy sucias, lo mejor es confiarlas a un especialista.

Las alfombras de algodón, fibrana y fibras sintéticas son lavables, pero la manera de lavarlas está determinada por la naturaleza del soporte y las dimensiones de la alfombra.Algunas aspiradoras están especializadas en la limpieza de las alfombras, porque están provistas de cepillos adecuados para ello y de un depósito para jabón espumoso especial; sin embargo, conviene operar con mucho cuidado para que el agua no penetre demasiado.

Son lavables en abundante agua

  • Las alfombras pequeñas que tienen el soporte lavable y de la misma naturaleza que el pelo
  • Alfombras de algodón con soporte de algodón
  • De fibrana con soporte de fibrana
  • Sintéticas con soporte sintético.

Se sumerge la alfombra en agua templada jabonosa, se frota con la palma de la mano y se aclara varias veces, sobre todo las sintéticas. No se debe retorcer, sino que se enrolla y se presiona con la mano para escurrirla. Se seca extendida, con el pelo hacia abajo; después se cepilla para levantar el pelo.

Son lavables sólo con esponja húmeda

  • Las grandes alfombras de algodón, fibrana, fibras sintéticas, puras o con mezcla
  • Las alfombras pequeñas que tienen soporte no lavable (yute, yute plastificado) o de naturaleza diferente a la del pelo.

Se humedece una esponja con agua de amoníaco o ligeramente jabonosa y se frota la alfombra por pequeñas superficies; a continuación se enjuaga de la misma manera y se seca la parte aclarada con un trapo seco y limpio. También se puede secar con un ventilador o con un secador del cabello poco caliente.

Las alfombras con mezcla de fibras se tratan como las de lana.

Las de piel se desempolvan con un aspirador, aunque es mejor confiar su limpieza total a un especialista debido a su delicadeza.

Las de fibras vegetales pueden ser o no lavables. El sisal sí lo es, pero no el coco, que se limpia con agua de amoníaco, como las esteras de paja o de rafia.

No obstante, cualquier consejo en el mantenimiento de las alfombras debe venir avalado por su etiquetado donde se asesora acerca de su conservación.